
¿Eras fan de las películas anteriores de Ruben Östlund?
Sólo había visto FORCE MAJEURE. Luego cometí el error de ver todas sus películas antes de la audición para El triángulo de la tristeza, lo que me hizo desear aún más el trabajo.
¿Leíste el guión antes de la audición?
No, pero Ruben me contó la historia de la película y luego, en la audición, me pidió que improvisara la escena en la que Carl y Yaya cenan y discuten sobre la cuenta. Debo decir que Ruben interpretó a Yaya maravillosamente.
¿Qué opinas de la economía de la belleza como teoría clave que sustenta la película?
Trata del poder que uno tiene en un mundo donde la belleza es valiosa. Al principio, Carl era un modelo que estaba perdiendo el pelo, pero cuando empezó el rodaje, Ruben abandonó esa idea. La dinámica entre Carl y Yaya sigue siendo extraña, ya que ella es una modelo hermosa, algo mayor, que está en ascenso, mientras que él va en descenso. Cuando terminan varados en la isla, él es capaz de utilizar su belleza como economía.
Cuando Carl conoce a Abigail, parece que tienen algún tipo de conexión más allá de lo transaccional.
Es interesante; yo veía a Carl como un joven en busca de sentido en una relación que, por lo demás, carecía de sentido. Aunque Yaya le gusta mucho, Abigail es un ejemplo de fuerza y modernidad. Carl no está conforme con los roles de género tradicionales que definen su relación con Yaya y conoce esta faceta de proveedora empoderada en Abigail y eso le resulta realmente atractivo. Quería que la relación entre Carl y Abigail tuviera más matices que “Ah, se acuesta con ella para conseguir más pretzels”, aunque él no humillaría a su novia solo por unos pretzels extras. Y entonces, en un momento de debilidad, la relación de Carl y Abigail se convierte en algo más significativo.
Has modelado para revistas, pero no has sido modelo propiamente dicho. ¿Qué tipo de investigación has realizado sobre ese mundo?
Mi participación en ese mundo es muy pequeña, tengo algunos amigos que modelan y hablé con algunos fotógrafos de moda. En el mundo de la moda, hay muchos niveles diferentes, así que lo mío era intentar averiguar dónde se había posicionado Carl en la cima de su éxito y dónde se encontraba al principio de la película. Según su historia, era mecánico y fue descubierto por un cazatalentos. Yo tenía que situar la historia en ese contexto.

¿Hay alguna escena de la película que se le haya quedado grabada?
Me encantó la escena del capitán y Dimitriy. Ver a dos hombres borrachos divagando sobre su ideología política -comunista y capitalista, respectivamente- fue muy divertido. Se me viene a la cabeza constantemente. Por desgracia, no tuve la oportunidad de conocer a Woody Harrelson, pero me he propuesto conocerle en algún momento.
¿Hacia dónde o desde dónde corre en la escena final de la película?
Siempre imaginé que corría hacia Abigail y Yaya, luego de haber intuido que algo malo estaba por suceder. Pero siempre cabe la posibilidad de que Carl esté siendo egoísta y huyendo de todo.
Ruben Östlund habla en general del modo en que entregas una parte de ti mismo en EL TRIÁNGULO DE LA TRISTEZA y, en concreto, de lo que te cuesta interpretar los papeles que asumes porque te atreves a hacer el ridículo. ¿Te suena?
¡Lo acepto! Con mucho gusto lo pondré en mi currículum. El objetivo siempre es dejar de lado el ego en las interpretaciones, pero puede ser difícil. En el pasado me han ridiculizado por atreverme a hacer el ridículo, pero parte de ser artista es estar dispuesto a exponerse a ese tipo de reacciones. Así es como le gusta trabajar a Ruben: se interesa mucho por quiénes somos como personas cuando nos vemos en situaciones incómodas. Así que no tuve elección en esta película; tuve que exponerme. A veces te vas a casa sintiéndote un poco raro.
¿Qué aprendiste de Ruben Östlund como director?
Ruben persiste en la búsqueda de la verdad y de una reacción genuina, y creo que eso me hizo hiperconsciente de cuándo no estaba prestando atención o del momento en el que no estaba presente, lo cual fue muy valioso.
